Pese al superávit que anunció Rivarola días atrás, los salarios municipales siguen atrasados y las condiciones de trabajo no han mejorado. “Re-estructuración para optimizar el recurso humano de la municipalidad” dijo. Para el Intendente “desde la fábrica textil continuamos con la confección de ropa para el personal municipal, cumpliendo con las respectivas entregas”.
La realidad es que los contratos de municipales se cuentan por cientos, algunos de los cuales cumplen seis meses y son desvinculados, situaciones de persecución laboral denunciadas por los propios trabajadores en casos de desacuerdos con las políticas impulsadas desde el ejecutivo municipal, falta de indumentaria, entre otros reclamos y realidades. Elegimos creerle a los trabajadores afectados.
En cuanto a la obra pública el intendente del Frente Justicialista comenzó hablando de la calle África que forma parte del plan de presupuesto hace 3 años y no fue terminada. Incluso realiza un similar modus operandi al del ex intendente Ortiz. Durante la última semana empezó a verse mayor movimiento de máquinas en distintas calles, algunas obras postergadas hace años (hasta incluidas en proyectos de presupuesto que pasaron por el Concejo). Pese a ello, todo dice que se trata de una pantalla dada la campaña electoral.
La salud estuvo ausente en el discurso del representante del ejecutivo. Nada dijo respecto de la autorización para construir la pasarela en la Clínica Fátima -propiedad familiar- que une dos edificios cruzando veredas opuestas. Pese a los ingentes pedidos de informes realizados por las bancas del Frente de Izquierda, desde el ejecutivo municipal no han brindado respuestas acerca de los permisos otorgados ni fondos para la realización de esta obra. La precarización del sistema de salud avanza, con falta de recursos y flexibilidad laboral sobre el personal del Hospital Gallardo, al mismo tiempo que ponderan la salud privada.
Importante recordar que R. A. Rivarola, padre del intendente palpaleño, votó a favor de cobrar la salud pública a miles de jujeños sin cobertura cuando se trató en la Legislatura, siendo clave la denuncia de la bancada de la izquierda. Sin las voces de Gastón Remy, Natalia Morales y Miguel López no hubiera salido a la luz tamaño ataque a un derecho básico y esencial para el pueblo trabajador que ya afronta un brutal ajuste sobre sus ingresos, lo que permitió evitar el arancelamiento y privatización de la salud pública.
Tanto en la provincia Sadir como Rivarola en Palpalá, por acción u omisión, aplican las medidas de ajuste al servicio del FMI. Incluso anunciando superávit, el mismo no se visualiza en aumentos salariales u obras de infraestructura, se alinean con Milei con mayor o menor velocidad. La salida a años de crisis, decadencia y atraso signados por el saqueo de los bienes comunes naturales y de las riquezas que generan quienes trabajan todos los días, sólo será por acción de las y los trabajadores junto con las comunidades originarias. Desde la izquierda buscamos ser la alternativa para terminar con una provincia rica con trabajadores pobres y sean los grandes empresarios y multinacionales quienes paguen las crisis, no el pueblo trabajador.