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La interna del peronismo a cielo abierto

A días de un paro general y en momentos en que se está cerrando un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional —que profundizará aún más la hipoteca sobre el país—, el peronismo lejos de encabezar una oposición real al gobierno de Javier Milei, se enreda en su propio laberinto.

Mientras vota leyes claves para Milei/Bullrich como la de reincidencia y reiterancia en el Congreso, concentra sus energías en una disputa interna en la Provincia de Buenos Aires, por el liderazgo del espacio de cara a las elecciones de 2027. Otro sector del peronismo, vinculado a los gobernadores, directamente se puso la peluca de Milei, con el emblemático ejemplo del Senador de UxP Edgardo Kueider.

La provincia de Buenos Aires es hoy el principal escenario de la batalla entre Cristina Kirchner, Kicillof y Massa, por la conducción del espacio. Este jueves está convocada una sesión en la Legislatura para debatir la suspensión de las PASO; sería el tercer intento de sesión por el tema, y aún no tienen asegurado que se siente su propio bloque oficialista. Detrás de la discusión sobre el calendario electoral de la PBA, si se suspenden las PASO, si las elecciones se convocan concurrentes o anticipadas, se esconde —cada vez con menos sutileza— la verdadera disputa: quién controla el liderazgo del peronismo bonaerense, y por esa vía del peronismo.

El sector que lidera el Gobernador Axel Kicillof, en alianza con la mayoría de los intendentes, busca separar (desdoblar) las elecciones provinciales de las nacionales. El objetivo es evidente: correr a Cristina Kirchner del centro de las decisiones, limitar su influencia en el armado de listas municipales y seccionales, y empoderar a los jefes comunales que se encolumnan tras el gobernador.

Este viernes 47 intendentes peronistas (incluidos algunos que no forman parte del Movimiento político lanzado por el Gobernador “Derecho al Futuro”), emitieron un comunicado avalando el desdoblamiento. En el texto le solicitan al mandatario provincial que “en uso de sus facultades constitucionales disponga el desdoblamiento de las elecciones provinciales y municipales, fijando una fecha distinta a la de los comicios nacionales”.

En este espacio apuestan a asegurar un triunfo local, cada uno en su distrito, en un escenario donde la oposición se presenta fragmentada entre el radicalismo, el PRO y La Libertad Avanza. Veintisiete intendentes radicales emitieron un comunicado en el mismo sentido.

En ese marco, la eventual postulación de Cristina Kirchner como diputada nacional quedaría para octubre, separada de las provinciales, sin contar con los “beneficios” del “efecto arrastre” desde los territorios hacia la boleta nacional” enfrentando incluso una posible alianza entre libertarios y macristas, con altas chances, en ese caso, de sufrir una derrota. Un triunfo del Kicillofismo y los intendentes en las anticipadas, y una derrota en octubre de CFK es un riesgo que desde el instituto Patria no están dispuestos a correr. Y desde Gobernación, es música (nuevas melodías) para sus oídos, resolver este año la pelea por el liderazgo en el peronismo hacia las presidenciales del 2027.

A través de la senadora Teresa García —referente directa de Cristina— presentaron un proyecto para suspender las PASO y establecer elecciones concurrentes: que los comicios provinciales se realicen el mismo día que los nacionales en octubre. Desde su lectura, esto permitiría disputar “una sola elección”, bajo la figura nacional de Cristina, y mantener su ascendencia en el armado de listas a través de la centralidad política que ofrece una elección de carácter federal.

La pelea es por la jefatura del peronismo. No hay discusión programática de fondo: en un año y medio de gobierno de Milei no se ha visto una diferencia sustantiva entre estos sectores. Ambos conviven en el Congreso, donde han convalidado leyes claves para el oficialismo, como el paquete represivo pedido por Patricia Bullrich (reincidencia, reiterancia, juicio en ausencia, etc). En otros casos, han facilitado su aprobación con abstenciones o ausencias. Ninguno de los dos ha encabezado una oposición frontal, ni en los ámbitos legislativos y mucho menos en las calles, donde las tradicionales fuerzas del peronismo en los gremios y movimientos sociales, estuvo ausente de toda resistencia activa, siendo los jubilados quienes lograron con su persistencia, construir fuerza en torno a su reclamo. No hay marcha en la que no se cante “a dónde está que no se, esa famosa CGT”. Por el contrario, las distintas facciones del peronismo apuestan a que Milei se desgaste, haga “el trabajo sucio”, y capitalizar en 2027 el descontento popular, presentando un nuevo “mal menor” para canalizarlo electoralmente. Una estrategia cada vez más degradada, que lleva en sus espaldas los fracasos de los Scioli, Massa y Alberto.

Un párrafo aparte merecen las conducciones sindicales, metidas de lleno en esta interna. Las dos CTAs, que vienen firmando paritarias a la baja en la provincia, acaban de sacar una solicitada apoyando el planteo electoral de Kicillof. La CGT también toma partido por el Gobernador. Y Juan Grabois, se fotografía con ambos sectores, con su auto postulación como candidato a Diputado.

¿La sangre llegará al río?

Cuál será el desenlace aún es una incógnita. Las tensiones amenazan con profundizar aún más la dispersión de una oposición que, en el fracaso de su último gobierno le abrió las puertas (sembrando sólo más decepciones) a la demagogia “anticasta” del derechista de Milei y su equipo motosierra.

Sergio Massa, del Frente Renovador, en una alianza táctica con el Cristinismo, pretende alcanzar algún tipo de acuerdo y una negociación. Las elecciones provinciales cobran una trascendencia inédita, ya que la provincia siempre vota en función de criterios nacionales. A tal punto, que suenan “amenazas” de poblar de candidatos nacionales las cabezas de las secciones de la provincia con nombres de peso como la propia CFK o Massa. Se parece mucho a una “guerra de codazos” para terminar ordenando la tropa, y patear la pulseada por la conducción del peronismo hacia adelante. Ambos escenarios están abiertos, y más allá de su desenlace coyuntural, parece una división que vino para quedarse.

Desde el Frente de Izquierda y de los Trabajadores – Unidad, y en particular desde el PTS, seguimos apostando a la organización independiente de la clase trabajadora. Llamamos a impulsar con fuerza y hacer activo el paro general el 9 y 10 de abril —a pesar de las direcciones sindicales que lo convocan a desgano y para descomprimir—, a acompañar la lucha de los jubilados y todos los sectores en conflicto, y a construir una verdadera alternativa política. Una alternativa que enfrente al gobierno ajustador de Milei y al peronismo más preocupado por sus internas que por defender los derechos del pueblo trabajador.

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